XOÁN AMÓS GÓMEZ

Presidente de Attac Castilla y León.

El agua es un servicio básico, y como tal, debería ser garantizado por el Estado o las Administraciones Públicas, pero la tendencia parece ir en contra de esto. En 1996 el 37% del abastecimiento de agua estaba en manos privadas, hoy en día, el 57%.

El mercado del agua constituye un monopolio natural, por lo tanto no hay competidores, tiene una demanda estable y una garantía de cobro del 95-97%, por lo que es un sector con una altísima rentabilidad.

Como digo, cada vez se está optando más por la privatización de este recurso pese a ser rentable para los ayuntamientos (tampoco podemos demostrar que tenga una mayor eficiencia con una gestión privada). Es por ello que cada vez está habiendo más movilizaciones y asociaciones en defensa de la titularidad pública de este recurso, como en el Puerto de Santa María (Cádiz) o Candeleda (Ávila)

Además, los contratos de privatización no aseguran ningún porcentaje de inversión de los beneficios en el propio ciclo hidráulico.

Debido a la mala gestión de los ayuntamientos y la falta de un ente regulador del proceso de cesión, se está produciendo una desviación total de los fondos y los alcaldes la están privatizando para obtener fondos inmediatos, pese a tener rentabilidad. De ese modo, el agua se ha convertido en un activo financiero con el que especular”, indica Eloi Baldía Casas, miembro de Ingeniería Sin Fronteras y portavoz de la plataforma Agua es Vida, por la defensa del agua en Catalunya

Hay que tener en cuenta también que el 80% de la cuota de mercado privada del sector está repartida entre AGBAR y FCC, por lo que está habiendo una transición de un monopolio municipal y público a un oligopolio privado.

En conclusión, un servicio básico e imprescindible como es el agua, cuya gestión es municipal y genera ingresos también a los ayuntamientos, se está convirtiendo en un elemento más de especulación. Por suerte, hay ayuntamientos como el de Terrassa que está optando por la gestión pública, con el objetivo de garantizar una mejor calidad y sabor del agua; ofrecer unas tarifas transparentes y estables; ampliar las inversiones en el servicio; ayudar al ahorro doméstico reduciendo el llamado “coste oculto” del agua (como los efectos de la cal o el consumo de agua embotellada), con un modelo de gestión basado en valores como la calidad democrática y la soberanía municipal; la transparencia y la participación ciudadana efectiva; además de la lucha contra la pobreza energética a favor de la justicia social

http://www.publico.es/actualidad/agua-del-derecho-al-negocio.html

http://www.terrassa.cat/es/aigua